
Espero que os guste mi primera tira.
Todo porque decidí ejercer mi voluntad por una vez en lugar de obececer las órdenes de hechiceros, espíritus y demonios que entonaban el mismo tedioso estribillo.

P.D. Ya sé que es spam. La verdad es que sólo quería dar envidia. A ver si se parece más a la serie Baldur que al primer Neverwinter. Un saludo.

Sólo puede quedar uno
Ed dice: ¿No lo sabías?


Tras esta ida de olla, con la que estoy seguro que todos estaréis de acuerdo, voy a recordar un juego del que apenas se ha comentado nada y que desapareció en la noche de los tiempos, con más pena que gloria. Hablamos del infravalorado "Crónicas de la Luna Negra" de la desaparecida Cryo. Ahora, los que tengáis un poco de cultura, estaréis pensando "Pero si Cryo era francesa, y los franceses son una panda de mariquitas... ¡¡¡PERO TU ESTAS TONTO!!!" Pues no señores, el alcohol y las drogas blandas todavía no han afectado a mi sentido arácnido. Y es que por primera vez se consiguió trasladar a un juego de estrategia la épica de gobernar ejércitos que te rendían pleitesía absoluta. Y es que oír como tus consejeros soltaban comentarios como "Ooooh, mi maestro..." o "Sangre, sangre y almas para mi señor"... no tiene precio.
Pero me estoy adelantando. Vayamos por partes. Ya hemos dicho que es un juego de estrategia, pero fue un adelantado a su época, ya que, si no me equivoco, fue el primer juego que separó gestión y batalla, en formato de turnos y tiempo real respectivamente (para los frikis, Dark Omen es de finales del 2000) Ahora está muy en boga ese estilo gracias a grandes juegos como los Total War, la serie Rise of... o la última entrega de W40K (también pedazo de juego) Pero a diferencia de estos, aquí no trabajamos en un mapa estilo Risk, sino que cada "capítulo" del juego tiene su propio mapa general, en el que se van moviendo los ejercitos, amigos y enemigos, de forma libre, sin casillas en forma de paises, provincias, ciudades,... Las batallas por tanto se presentarán al chocar con un enemigo o llegar a algún punto representativo (castillo, desfiladero, aldea, puente,...).
Hablando de tecnología, está claro que un juego de 1999 se debe ver desfasado. Pero no es del todo así. Con un motor 2d y trabajando en una vista semicenital, los dibujos de los personajes están muy, muy currados, con animaciones curiosas y, sobre todo, una gran variedad, destacable sobre todo en el bando de la Luna Negra. Quizá lo más débil sean los escenarios, excesivamente planos, pero los castillos son... impresionantes. Si no fuera herejía, diría que son más cautivadores que los de Total War. Esos asedios, con tus torres, desembarcando tus orcos, mientras los trolls aporrean las puertas... muy grande. En su momento iba de pena, con tirones al acumularse las unidades e incluso salidas a escritorio. Mucha gente se quejó por ello, y es verdad, no estaba optimizado. Pero hoy en día va sobradísimo (al fin y al cabo es 2d) y lo más curioso, funciona en Win XP. Que nadie pregunte el por qué, pero es así.
Pero quitando las dificultades de hacer tácticas (la IA es casi nula, en plan berserk) el problema principal era el desequilibrio brutal entre unidades. ¿Es eso malo? Quizá no del todo. Me explico, Tú podías llegar con tu escuadrón de orcos, que de repente aparecía un triste caballero de la Luz y se los cargaba a todos. A su vez lanzabas después un troll y prácticamente se lo comía con patatas. A ese troll, un hechicero del Imperio podía hacerle arder con un golpe. Y una falange de la justicia empalaba al mago. Y la falange era aplastada por el gigante. Y al gigante lo asaba el dragón. Y cuando aparecía el arcángel, entonces dejabas el ratón y veías como todo tu ejército era destrozado.








Hasta ahora éramos Oltar, yo, y con un record de cero apariciones, efebeí. No es que no haya hecho nada. Sin nuestras largas divagaciones, que suelen ir desde lo pueril a lo estúpido sin pasar ni por asomo por la lógica, mi opinión no se habría enriquecido hasta alcanzar el grado de dogma que ya tiene. Pero en In Exterminatus Extremis queremos ir más allá. Porque es nuestro deber como hombres. Porque tenemos el nombre de un libro imaginario de un wargame futurista. De modo que con el afán de tener otro miembro en la plantilla que no escriba ni una sola línea he dispuesto todo para que Dom Seraphim sea parte de nuestro equipo. Hasta ahora teníamos al mejor de los sonyers –je, je-, al seguero que mejor se ha convertido a las hordas de los xbots y al típico amigo nintendero –hay uno hasta en los mejores grupos-. Pero faltaba algo. Algo gordo. ¿Qué pasa con el sector del PC? ¿Dónde están las miradas de nostalgia a juegos tan aburridos como el Diablo? ¿A qué se debe nuestra falta de grasas polisaturadas? Pues amigos –y enemigos, por nombrar a la mayor parte de mis lectores- míos, todo esto se debe a que no teníamos a nadie que se haya centrado toda su vida en los trastos-come-nVidias. Esperemos que un culo tan firmemente asentado frente a una pantalla de Linux de a este blog ese soplo de aire aceitoso que necesitamos.
Tras jugar un par de horas a la demo de este juego -que muy probabalemente acabe adquiriendo- me ha conmovido lo suficiente como para escribir unas breves líneas. Y eso a pesar de mi propósito de terminar una tira cómica para hacerla coincidir con el estreno de Oltar. Bien, pues es tódo lo que promete y más. Con guiños a la película que lo inspira -How about a nice chess game?-, con unos gráficos vectoriales diseñados con todo el buen gusto del mundo y una mecánica de juego simple a la par que profunda, como debe ser un buen juego de estrategia. La versión final incuirá más variedad de juego y online de hasta 6 jugadores -uno por cada región del mundo-. Creo que por 14€ -21€ en caja- es una buena compra para cualquier amante de la estrategia, a pesar de lo en contra que suelo -no siempre- estar de la experiencia online como base de un juego. Y por supuesto, si viste la película de pequeño no te puede faltar, como poco la demo, en tu PC. Una pantalla panorámica ayuda a la sensación de estar inmerso en una sala de control del Pentágono -u otra urganización del estilo-.
Hoy he visitado por primera vez esta web de precioso diseño, y en ella he sufrido emociones encontradas. La PlayStation 3 saldrá definitivamente en color negro. Que sí, que en las fotos está muy mona y todo eso pero es que ni siquiera en la página de Japón aparece con otros colores. Con lo que la plateada se podría retrasar mucho. Además dan mucha información entre la que destaca que la velocidad del lector de BR será de 2x -a 8MB por segundo-, lo cual está bastante por debajo que el lector de la 360 en su velocidad media. Por otra parte se nos ha agraciado con una galería de fotos que incluyen la parte trasera de la versión no barata, en la que vemos que el HDMI no es un sustituto sino un añadido a la salida AV multicomponente. A vosotros no les dirá nada eso, pero a mi señores me produce erecciones. Esperar, no esperar, ¿qué velocidad tiene realmente? ¿me agencio otro HDTV? Qué dilema...
Debido a causas ajenas a nuestra voluntad -como que vivo en casa de mis padres- no tengo Internet hasta el uno de Septiembre. De modo que las actualizaciones pueden volverse más exporádicas a pesar de que si uno se lo propone acceder a la red es muy fácil. Pero hay que hacerlo. De modo que irremediablemente esta página se puede ver sobrepasada por las infundadas opiniones de los no tan doctos otros miembros del staff. Recomiendo ignorar esa inclinación hacia lo nintendil y lo segata que inevitablemente tomará el blog -aunque efebeí no ha escrito mucho que digamos: a ver si lo pincho para que se resienta más-. Porque como decían por ahí podéis amarnos u odiarnos, pero Kutaragi tiene razón y lo sabéis. O algo así.