Como quiero a Krator y sus espadicas del Caos que petan que da gusto.
Todo porque decidí ejercer mi voluntad por una vez en lugar de obececer las órdenes de hechiceros, espíritus y demonios que entonaban el mismo tedioso estribillo.
Hará algún tiempo, comentando con alguien lo que traería la nueva remesa de consolas una vez asentada esta adolescencia de la física, especulaba sobre la cantidad de núcleos de la que se dispondría entonces por cada procesador. Dependiendo de la velocidad de la evolución –razonaba- estimo que entre dieciséis y cuarenta núcleos. Estaba razonando teniendo en cuenta la anticipación que ha habido en esta generación en cuanto a este campo se refiere –ya sé que los SPE del Cell no son núcleos propiamente dichos pero para el caso, que al fin y al cabo son gigaflops, nos vale-. Cabía la posibilidad de que se ahondase –una vez llegados a un determinado número- en la potencia de cada uno de estos núcleos. En todo caso no me queda duda de que me quedé corto. Este artículo –sep, ya tiene tiempo- nos viene a decir que los procesadores de 64 bits a 3’2GHz han venido para quedarse y que los vamos a ver crecer en número más de lo que sospechamos. Ochenta de esos pequeñines para dentro de entre cinco y ocho años según Intel. Un teraflop de potencia, la potencia que IBM planea conseguir dentro de cinco años –ya sabemos que en las carreras estas casi siempre se va a la par-, no es el dato que más sorprende. La velocidad de transmisión de datos entre la memoria caché -de 256KB de SRAM- y cada núcleo es de un trillón de bytes por segundo. Un trillón americano equivale a un billón español y un billón a su vez equivale a un terabyte en lenguaje informático. ¿No estáis impresionados? Bien, pensad que esas son las cifras que manejará un procesador de PC. Una consola de ese tiempo tendrá unas características más impresionantes o un mejor uso de esta terrible potencia de proceso. Ya estoy deseando tirar a la basura mi PS3.
Jerry Holkins, Tycho de Penny Arcade, ha seguido desde sus orígenes la trayectoria del Zune de Microsoft con interés. En algunos de los artículos que acompañan a las tiras cómicas reflexionaba sobre la posibilidad de adquirir uno, su obligación incluso de hacerlo por ser "el único hombre sobre la tierra sin iPod". Finalmente adquirió uno poco antes de las navidades, creo recordar. El papel que interpreta como escritor huraño le hacía sentirse cómodo contra corriente, con un aparato más raro que el de los demás. Yo he estado un poco apartado de las novedades presentadas por Jobs, pero hay que estar debajo de una maldita piedra en el mundo digital para no saber de la llegada del iTodo. Obviamente eso de ser raro tiene un límite, y la obsolescencia que el nuevo cacharrito arroja sobre los más modernos aparatos electrónicos y de diseño se hace más patente en el rústico reproductor de Ballmer. Todo lo cual me lleva la razón de ser de esta entrada, mostraros el texto más hilarante e inspirado de Jerry, que ha usado su frustración para crear algo realmente grande. Os pongo el texto ya que últimamente tienen la mala costumbre de quitar los textos antiguos de la página y esto ha de quedar para la posteridad.
No obstante seamos justos. Madrid y sus habitantes tienen su utilidad. Nuestro penoso reino se gobierna –a duras penas- desde allí. Y si pones el dedo en medio del mapa de España da gusto que haya un nombre. Para sorpresa de todos -y mía- un foráneo de la capital acaba de aportar algo más a las dos utilidades antes mencionadas. Mul, que últimamente se hace llamar Grimnar por pura nostalgia, ha respondido al llamamiento de este blog y ha localizado el secreto insondable de Nintendo. La fuente de la eterna juventud. El origen del universo. ¡La canción del Wiibaile! Parece ser que el clon de Geroge Michel educado por Michel Jackson se llama Prahbu Deva. Sin duda el nombre es americano. Este tipo, influido por las canciones más psicodélicas de los Beattles ha titulado a su obra magna Kalluri Vaanil. Y yo que me alegro.
Pero basta de hablar de la gente cercana a mí y hablemos de mí. He descubierto que en gamerah hay una incipiente comunidad de futuros usuarios de PlayStation3. Por su escatológica actitud hacia Sony he de admitir que no me lo esperaba en absoluto, máxime cuando los que han confesado sus intenciones son dos redactores –incluyendo al líder espiritual de esta página, con permiso de “pelotas” Moore, Oddler- y un lector del blog –Trónic “unregistered user” Games-. Ya se que más arriba he insinuado que hay que ser vil para leerme, pero nuestros lectores son viles y respetables. Los tiquismiquis de la semántica a la calle. El caso es que no son los típicos meningíticos fanboys de Sony con los que uno está acostumbrado a compartir causa. Y fíjense, una vez hablando con efebeí le comenté que yo era algo así como el rival intelectual de Dom “necesito tu ropa, tus botas y tu PC” Seraphim, y él me contestó con ese desdén seguero suyo: “Tú… tú ¡tú eres el rival intelectual de todo el mundo! Le llevas la contraria a todos”. La frase se me quedó porque me preocupa estar determinado por los gustos de los demás. Evidentemente la atadura es igual si siempre haces lo mismo que si siempre haces lo contrario. Bien el caso es que mi –creo que ya mencionado- ciclo de aficiones parece haber dado una vuelta completa. Tiene gracia, me encontraba en una situación similar cuando adquirí mi ya vetusta PS2. El caso es que justo cuando parece que Sony despega, cuando el seguero del blog me dice que me tengo que comprar la consola, cuando los juegos sufren adelantos en vez de retrasos y en definitiva todo va viento en popa en el mundo de Sony… es cuando menos me interesa tener un cacharrito de estos. Gran culpa de esto la tiene la foto retocada con Photoshop que anuncia una de esas costosísimas subastas de consolas pintadas y que acompaña a este texto. Aparte hay más cosas. Los juegos más interesantes salen para mi vieja PlayStation, mientras que la nueva sólo promete algo de diversión entre el barro –un barro que cada vez me llama menos-. Y si me espero lo suficiente podré adquirir el sistema en un color que me llame más que el negro. A su favor está por supuesto que cuanto más tarde en comprarla más cutre será el material del que está hecha. Es más, creo que estos primeros modelos no son de China, sino de Japón. En fin, como ya he dicho puede que sea cosa de mi ciclo de interés. Quizás me estoy sociabilizando en demasía o puede que el catarro que arrastro desde hace ya un mes y los inminentes exámenes me estén mermando la ilusión. El caso es que mi mente ahora divaga en otros gastos –divaga en general, lo sé- y no sé si es por llevar la contraria. Tengo que curarme este maldito resfriado.
Y como siempre al final las cosas que pueden interesaros. No despedimos al tío Ken desde aquí por el homenaje que ya le dedicamos y porque no es que se haya ido muy lejos. Pero el caso de Greg es otro. Greg Kasavin deja Gamespot. Se van con él los análisis con camisetas a modo de capucha ninja, el entusiasmo por los juegos y un montón de virtudes más que lo convierten en un ejemplo para toda la prensa especializada. Os recomiendo que no os perdáis su despedida desde On the Spot con vídeos de sus mejores momentos. Y un hipervínculo más. Todos sabemos que nadie le toca las narices a Peter “pelotas pa’fuera” Moore, y menos un arribista como Kaz. El Brutus de Sony Computer Entertaiment ha querido emular a su predecesor y en sus declaraciones ha hecho un envite a Microsoft diciendo que PlayStation 3 es la consola más potente, y que cualquier otra cosa que se diga sencillamente no es verdad. Pero Moore no se ha pasado diez y seis años vendiendo calzado deportivo para que un enano le toque las narices con el hardware, y menos si no es de 1Up. De modo que ni corto ni perezoso ha puesto los puntos sobre las íes en Games Industry sacando la pelota con esa efectividad que le caracteriza. El hardware no lo es todo en los tiempos que corren Kaz. Por supuesto esta situación bochornosa se hubiese podido impedir si Kutaragi siguiese en su puesto, ya que todo el mundo sabe que las declaraciones de Ken son incontestables e inabarcables. Evidentemente sólo se pueden hacer conjeturas sobre lo que hubiesen sido unas gloriosas declaraciones suyas, si supiese expresarme tan bien como Kutaragi ahora dirigiría una compañía, dos si son de España. Ya se darán cuenta de su error.
"Those wacky Brits"
Impresiones de mi vida como proletario
Empecemos por el principio. Este verano me he pagado los estudios y varios caprichos trabajando en una heladería. Pero lo cierto es que el objetivo último de escoger un trabajo tan duro –dando unas clases particulares también te pagas la matrícula- era comprarme la unidad de Compact Disk de Super Nintendo, 3ª versión. En cuanto tuve la oportunidad hice mi reserva en Game, tengo el número 378. En Noviembre tendría mi nueva y flamante PS3 empaquetada. Dos con un poco de suerte. Sí, no me da vergüenza admitirlo. Pensaba hacerme de oro revendiendo mis sistemas. Puede que ahora Sony sea impopular, pero no lo era menos antes de su famoso anuncio de retrasar su salida en Europa. Las voces fatalistas ya eran muchas y la única diferencia es que ahora algunos pocos early adopters estamos algo escocidillos. Pero los que no pensaban comprar una PlayStation3 hace cuatro meses no han aumentado en número, simplemente ahora tienen otra arma arrojadiza contra Sony. Chascarrillos aparte los que realmente querían una la han importado e incorporado a su monumental equipo electrónico de persona pudiente. También es cierto que hace seis meses tampoco había una sensación real de la existencia de la consola. De modo que parecía que los que nos comprábamos una PS3 en Noviembre tendríamos un enorme reproductor de Blu-Ray compatible con las anteriores versiones de PlayStation. Pero yo, apartado como estaba de el ruido de la red, percibía una realidad diferente. Tomé algunas fotos de lo que me pareció más significativo.
Campoamor es una urbanización de las playas de Orihuela compuesta casi en exclusiva por madrileños y murcianos. La muestra está por tanto viciada, pero creo que cualquiera que pise un poco la calle podrá corroborar mis impresiones. Los chavales usan PSP si se acercan un poco a la adolescencia, mientras que las DS son más abundantes entre chiquillos más jóvenes. Estoy seguro que ese es uno de los factores que juegan a favor de la portátil de Nintendo: los más jóvenes suelen consumir más por capricho, mientras que los adolescentes no siempre verán práctico tener una portátil además de una de sobremesa. Porque de hecho no siempre es así, depende de tus gustos y de la vida que lleves. Vi unas cuantas de ambas y la mejor anécdota de todas ocurrió mientras servía a una mesa en la que un nieto le pedía a su abuela que le solucionase un par de ejercicios del Brain Training. Un buen indicativo de la gran labor que está haciendo la DS y su compañía ampliando el espectro del público de los juegos. Fueron tan amables de dejarme inmortalizar este hecho acaecido mucho antes de que se emitiese la publicidad para ancianos del juego.
Todos lo dicen. Sony está acabada. No como compañía –esa gente hace varias películas al años sin despeinarse-, ni como fabricante de hardware de entretenimiento –curioso título que se han colgado las compañías-, sino como líder del mercado. Pero mi experiencia veraniega me invita a reflexionar en contra de lo que se dice en foros de todo el mundo. A todas las personas que les he informado de la –por entonces inminente- salida de la nueva PlayStation se han mostrado interesadas en comprarla en un futuro. Cuando baje de precio. Mientras bien tenían o bien pensaban adquirir una PSTwo. Por supuesto con el nuevo Pro Evolution Soccer. Me interese a nivel analítico y pregunté cual encuestador que porqué no adquirían una Xbox 360, informándoles que tenía las mismas prestaciones que una PS3 y era bastante más barata. La respuesta habitual era que no sabían que era una tres sesenta. Que no les interesaba mucho el mundo del videojuego. Creo que deberíamos ser más conscientes de que existe un mundo ahí fuera lleno de aficionados a otras cosas que no funcionan con HDTVs. Los aficionados al fútbol, al Magic the Gathering, al Skate, a los tebeos y en general los que no visitan páginas como esta suelen tener un conocimiento tangencial de este mundo.
Y lo primero que ves desde lejos al mirar a este sector es un enorme cartel, como el que daba la bienvenida en Parque Jurásico, que reza “PlayStation”. Vosotros, militantes de otras creencias, no lo habéis asimilado todavía, pero existe otro hecho más allá de la masa que se guía por la marca. Existen jugadores con criterio a los que les gusta Sony. Y me refiero a otros que no escriben en esta página. Lo que parecía un fan de Gran Turismo, participante de algún tipo de campeonato del mismo, fue a sentarse en una de las mesas que cubría el camarero más sonyer de la historia. Esto sólo podía acabar de una manera: una foto con pose de su camiseta oficial.
Volví de mi verano con la satisfacción de saber que el submundo de los foros de Meristation y las cumbres de la redacción de Gamerah no son más que los árboles que no dejan ver el bosque. En el bosque casi todos los árboles se han olvidado de Sega, les dan a sus retoños juguetes de Nintendo y, a pesar del verdear de sus hojas, no saben lo que es una Xbox.
Mira, pero no toques… toca, pero no pruebes… prueba, pero no saborees
Como os podréis imaginar no tengo una PlayStation3. Sony la ha retrasado hasta Marzo por estos lares y lo de importar no me llama tanto. Pero tras el jarro de agua fría vino el Tokio Game Show. No he visto que se haya valorado suficientemente lo que esa fiesta ha supuesto para Sony. Desde entonces Sony no ha hecho más que mostrar juegos con la calidad que había prometido. Mientras que todavía se escuchan estridentes voces sobre la vileza de Sony al mostrar dos CGs –la del MotorStorm y la del Killzone- todavía no he oído a nadie retractarse por rebuznar contra los demás vídeos. No es que se pueda esperar eso de la panda de talibanes que habitan en Internet. Pero sorprende su persistente osadía.
Poco después vino el lanzamiento. Tan desastroso que le ha costado el puesto a Kutaragi-sensei. Los especuladores han hecho su Agosto hasta hace poco a base de revender tal y como yo pretendía. Los títulos de lanzamiento son tan flojos que yo personalmente hubiese tardado meses en adquirir una consola que no fuese para reventa, de no ser por el MotorStorm. Un juego anunciado para Marzo que ha dado el golpe de efecto en Japón cuando más falta hacía. Quizás por eso al verlo te da la sensación de que se podía haber pulido un poco en bastantes aspectos. Pero teniendo en cuenta que la 360 ha tardado un año en sacar un juego con una repercusión parecida en cuanto a calidad, creo que es una prueba irrefutable de que todas las acusaciones eran infundadas. Es cierto que ahora se dedican a compararlo con la CG del 2005, pero cualquiera con dos dedos de frente se da cuenta de que, si bien el agravio comparativo es grande, todavía lo es más el hecho de que su competencia no tenga nada parecido, por muy poca que sea supuestamente su calidad respecto al vídeo. Espero no ser malentendido, la Xbox 360 tiene algún juego que otro con una calidad excepcional, y puede ser que lo que se ha hecho en MotorStorm pueda ser fácilmente reproducido en ese sistema. Pero no se ha hecho. En mi opinión es mejor hacer un vídeo de algo fresco y después hacer el juego que hacer el mejor juego de tiros en un catalogo cuyos mejores juegos son de tiros. Hace poco se acaba de lanzar además el Formula One Championship Edition, el cual es a mi parecer el juego técnicamente más impresionante que hay en el mercado. Ambos son títulos europeos nacidos de la industria europea –del Reino Unido concretamente-, redimida y financiada por la misma compañía que ahora todos demonizan.
What is going on?
A falta del lanzamiento en este lado del charco de la consola prometida todo lo que tenía que pasar ha pasado. Voy a intentar contrastaros los hechos, con la historia y con las opiniones del pasado y del presente sobre el estado del mercado. Vete a un foro de Internet en cualquier idioma sobre videojuegos. Escoge un tema antiguo o nuevo. De un año o de un día. La realidad desde esa lente es que el lanzamiento de la PS3 no tiene precedentes en cuanto a chapucería. Que su prepotencia les matará. Sony ha perdido exclusivas a lo largo de estos últimos meses mientras que la competencia no hace más que sacar títulos exclusivos de una calidad enorme, y según ellos eso decantará el mercado a favor de Microsoft y Nintendo. ¿Quién quiere comprarse una PS3? Es prohibitiva. Los juegos multiplataforma tienen más calidad en la 360. Las ventas y la producción van muy por detrás de lo previsto. Microsoft vende como churros. El servicio Live nunca será alcanzado por el Network.
El lanzamiento de la consola de Sony se parece a otros lanzamientos de consolas de Sony, y no es nada nuevo. La escasez y el precio alto siempre han estado ahí. Da igual que en América y Japón estuviesen acostumbrados a precios más bajos, existen multitud de ejemplos de aparatos multimedia o de electrónica a lo largo de la historia con precios mucho más escandalosos. La escasez en el lanzamiento no es una situación perenne y el mercado siempre lo ha aceptado mucho mejor que los foros. La prepotencia de Sony les vale titulares y segundos de telediarios. El mensaje se diluye, pero la esencia permanece. La tres sesenta, por su parte se ha rebajado a venderse en la televisión a las tantas de la noche, cual aparato de ejercicios de Chuck Norris. Mi querida PS2 salió al mercado con promesas que sólo el Internet de aquél entonces recuerda y con una escasez en su lanzamiento europeo –también varios meses después- que nunca me quitó el sueño. Total, siempre te podías esperar a que baje el precio. Como todo el mundo hizo. ¿Perjudicó eso al liderazgo de Sony? ¿Y la pérdida de exclusividades en la transición generacional? Porque también las hubo. Nintendo no sólo le quitó la exclusividad sino la posibilidad de lanzar algún juego de una de las sagas más potentes de la generación anterior: Resident Evil. ¿Cómo le ha ido con sus bien pagadas exclusividades de Capcom? ¿Y a Sega con el Soul Calibur y todos sus arcades? Recordad el Rouge Scuadron 2. Técnicamente el mejor juego en mucho tiempo, el Gears of War de su época si queréis mi opinión. Recordad el Halo. El Resident Evil Remake. Grandísimos títulos que competían con Fantavisisón, el viejo Raziel y la promesa lejana de un Metal Gear. La PlayStation es muy cara, pero no faltan las colas y los disparos cuando se pone a la venta, y unidad que sale a la venta, unidad que se vende. Aunque pasaron cosas parecidas en el lanzamiento de Wii y en el de 360, no se han visto con la misma magnitud. Los Call of Duty, los Tony Hawk… todos van mejor en Xbox. Al igual que en su momento los Crazy Taxy y otras olvidadas franquicias en Dreamcast.
Pero los paralelismos con el pasado no son todo lo que Sony tiene a su favor. Las cuentas le cuadran por todas partes. La consola de sobremesa más vendida del año es la PlayStation2. Están tan poco preocupados por la amenaza de la competencia que nuestra vieja PS2 sigue a un precio algo por encima de los 100€. Y es que el grueso del mercado no es el que compra ahora la nueva generación, sino la que la comprará dentro de unos años cuando de nueva tenga más bien poco. Dentro de unos años los que se han comprado hace poco su PS2, o se la hayan comprado estas navidades, empezarán su transición. Millones de usuarios de PlayStation tendrán que elegir entre seguir con su marca, que incorpora un formato de video de su tiempo, retrocompatibilidad, funciones complementarias a la PSP y un sistema abierto basado en linux sobre el que la scene habrá labrado ya mucho, o comprar algo –por entonces- ligeramente más barato. Con independencia de que el Blu-Ray se imponga –cosa por otra parte muy probable, pero eso es harina de otro costal- la jugada es más segura de lo que algunas voces nos quieren hacer creer. Claro que si la 360 se vende en masa las cartas de Sony podrían ser otras. Microsoft pensaba vender unos modestos diez millones de unidades en un año. Pero las estanterías han ido acumulando Xbox y si nos fiamos de las cifras de nexgenwars.com cuando la consola cumplió su primer añito sólo se habían vendido ocho millones. Los que tienen datos de hace un lustro dicen que la primera Xbox había vendido más en su correspondiente ciclo de producto. En Japón no existe tal consola a efectos prácticos, en EEUU vende menos que la primera a pesar de ser su territorio fuerte y en Europa es ignorada en casi todos los países, menos en U.K., donde vende por lo visto lo bastante bien como para ir detrás de la PSP. Siempre hay un título que según los foros hará despegar a la trescientos sesenta, pero cuando miras el cuadro completo ves que lo único que se ha disparado son los niveles de serotonina de los fans. Todavía se oyen las carcajadas de quienes, aferrados a su ignorancia y al resentimiento del que va a la cola, proclaman que la experiencia de Live no se puede igualar porque tiene una serie de detallitos como los chats por voz que marcan la diferencia. Los pobres usuarios de la última PlayStation se pierden la experiencia de oír las sabias palabras de sus compañeros de partida mientras juegan sin lag veinte contra veinte en el Resistance. Al menos hasta que se actualice un servicio que sólo lleva un mes en marcha.
Todo lo que digo tiene sus fuentes, y no estoy hablando de foros, en diferentes webs. No me voy a molestar en citarlas ni en discutir su veracidad. Mentir sobre un producto que ya está en la calle es tan absurdo que ni me lo he planteado.
He visto más lejos que nadie porque me he apoyado en hombros de gigantes
Alejándome como últimamente me alejo del enrarecido aire del mundillo de los juegos –ya comenté en alguna parte que mis vicios son cíclicos- puede que la PlayStation3 número 378 que venda la cadena de tiendas no sea para mí. Puede que espere tranquilamente a que aparezca una versión plateada o blanca mientras disfruto del anochecer de mi PlayStation –cosa que no pueden hacer los usuarios de otros formatos-. Puede que los títulos que aparezcan en Marzo sean demasiado atractivos como para contenerme. En todo caso estoy más allá del odio a Sony y de la preocupación por su futuro, porque he visto la vida, los datos y la historia de una compañía que va un paso más allá en la creación cada nuevo sistema. Y ahora os voy a dejar con las palabras de un hombre que seguramente tiene más títulos y experiencia laboral de alto nivel que ninguno de los lectores de este blog. Unas palabras, extraídas del libro “Dirección de Marketing” de Philip Kotler (Edición de 2000), esclarecedoras de la filosofía con la que muchos afrontan esta industria y que marca distancias con Sony.
“Un ejecutivo de Sega afirma: «Se encierran en sus dormitorios para jugar durante horas y horas; pero cuando cumplen los dieciocho años, descubren a las chicas… y arrinconan el ordenador».”
Un puto visionario, sí señor.












Mansalva de salvas
¿Qué es Black? Ése es el quid de la cuestión –perdón por lo manido de la frase-. Este artículo es casi retro debido a lo mucho que ha pasado desde el lanzamiento del título y coincide con su reciente salida en la gama Platinum. Pero ¿por qué he tardado tanto en adquirirlo? Por lo mismo por lo que ninguno de vosotros lo tiene –de lo contrario no estaríais leyendo esto-. En su momento fue duramente castigado por la crítica y tan sólo viendo unos cuantos videos todos lo veíamos como un first person shooter muy superficial. ¿Y lo es? Black es un mal FPS tanto como Half Life es un mal juego de rol u Okami un mal juego de estrategia. Black no es un FPS. Lo han valorado como tal y como tal ha sido mal valorado. Es cierto que comparte ciertos elementos comunes a este género: la perspectiva, el control, la sucesión eventual de acontecimientos… pero las similitudes acaban pronto. Respecto a la pregunta del inicio del párrafo, Black es un arcade. Y como arcade es muy bueno.
Black recupera el espíritu de los juegos de disparos de finales de los ochenta y principios de los noventa, como la saga 1940 y Probotector, y los remoza como hizo en su momento Panzer Dragoon: llevándolos a lo que se estilaba en el momento de su lanzamiento. Así como el juego de Sega cogía la mejor tradición After Burner y la aderezaba con algunas mejoras de juego y una buena implementación gráfica a su soporte, Black es un compendio del arte de tirotear –lo que sea- con la clásica mecánica de oleadas de enemigos, power-ups y escenarios destructibles –para conseguir más power-ups, claro- llevada a otro nivel gráfico y con pequeñas innovaciones. Como buen arcade la existencia de munición es testimonial y sólo relevante en las armas más poderosas. Una reminiscencia del género de primera persona, en el que la gestión de la munición sería un rasgo definitorio del mismo y que Criterion ha suprimido. Buena prueba de ello es que una vez desbloqueada la munición infinita al terminar el juego la experiencia de juego varía más bien poco. El ritmo de juego, como en todo buen mata-mata, está llevado con metrónomo, intercalando las trepidantes escenas de acción con breves respiros. En esos momentos, mientras en otros juegos recogías vida y arsenal mientras tu nave era impelida por el scroll imparable, tú haces lo propio entre los humeantes cascotes de la refriega, sólo para volver a empezar el baile en una escena ligeramente distinta. Disparar y esquivar disparos hasta que te canses. Una evasión. Eso es lo que ha propuesto siempre el género sin ningún rubor y no es el principal defecto de este juego sino su mayor virtud. Un momento ¿puedes esquivar disparos en Black? Las balas no son pequeñas bolas de energía de color hortera avanzando lentamente hacia ti, pero tus enemigos siempre optan por empezar a disparar al suelo a unos metros de tu posición. De modo que puedes ver la sucesión de disparos acercarse en forma de impacto sobre el terreno como si de un capítulo del Equipo A se tratase. Y no es difícil ponerse entonces a cubierto o rodear a tu adversario si la distancia es poca. A corta distancia no es que fallen mucho pero como si de los escudos de una nave se tratase tu piel aguanta lo suyo.
Hay dos tipos de juegos de disparo: aquellos en los que los enemigos vienen en frágiles oleadas o aquellos en los que los enemigos son más persistentes. Aquí nos encontramos en el segundo caso, siendo los humanos más resistentes al plomo a medida que progresa el juego. Y nos encontramos a tres tipos de humanos. Con escudo, con mucho y con poco kevlar. Como podéis ver a parte del tipo de arma que sostienen la variedad no hace en absoluto justicia al género. Pero esto es sólo una diferencia estética, ya que en los juegos tradicionales si lo pensáis bien aunque hubiese infinidad de sprites diferentes sólo se diferenciaban en el aguante a tus disparos y el tipo de munición que usaban contra tu robot. Para mantener cierta coherencia estética no hay naves disparándote, pero el caso es que los terroristas están bien puestos, en las situaciones adecuadas y con la combinación justa de armas para que el juego no caiga nunca en el tedio. Me gustaría decir que el motor de destrucción poligonal es un avance en profundidad de juego respecto a lo que se veía hace dos décadas, pero lo cierto es que eso de reventar escenario para matar más estaba ya inventado antes de que se filmase Terminador 2. Puedes encontrar ciertos elementos novedosos de su fusión con otros estilos –que también existían antes aunque quizás no fuesen tan populares-. Así, hay algo de sigilo heredado del Golden Eye y unos rastrojos de argumento, al estilo Bourne, que en realidad resultan demasiado espesos y confusos como para seguirlos después de una hora de puro instinto. De modo que no esperéis que las pequeñas innovaciones os conduzcan a la tierra prometida de una experiencia nueva. Este juego ofrece un buen rato pegando tiros a diestro y siniestro. Y os garantizo que no os decepcionará en ese sentido.
¿Y es muy difícil tío Ed? No. Por lo menos el modo normal –el que me he pasado- no lo es. Te matarán una, puede que dos veces a lo sumo, por pantalla. Y no tiene muchas, tiene menos de diez horas de juego. Si eres un tanto culo duro puede que te parezca el defecto definitivo. Los arcades y los juegos en general están hechos para matarte una y otra vez. Para convertir esa frustración en horas de juego y satisfacción personal ¿no? No. Los juegos –al menos los de esta índole- están para divertirse y durar. Las horas que dura las tiene porque están programadas una a una, no porque maten sistemáticamente a tu ninja. Y no es que el juego no te presente ningún desafío –básico para no aburrir a la audiencia-, es que te permite sortearlo de la manera en que a ti te venga en gana. Si te apetece acelerar, puedes. Si quieres explorar para encontrar secretos, adelante. Puedes apurar al máximo la munición de un arma preciada, haciendo buenos blancos, o puedes descargar tu adrenalina en un ataque suicida confiando en que haya un botiquín sobre el próximo cadáver –si no lo hay, mala suerte-. Tiene puntos de guardado para que no tengas que empezar todo siempre desde el principio. Bien, pues es esta sinceridad del planteamiento de Black lo que lo hace tan corto: no te vamos a castigar. Pero el juego es completamente rejugable. Ahora me dispongo a desbloquear el nivel definitivo de dificultad pasándomelo en difícil. No me he parado ni por un segundo a decir “buff, no quiero volver a repetir eso”. ¡Fijaos en lo que os digo! ¿Cuántas veces no os habéis pasado un juego de nuevo por no pasar de una experiencia determinada? Puede que ni lo empecéis ante la perspectiva de llegar a la misma. Este juego esta repleto de situaciones que estás deseando volver a pasar. Ese es un gran valor añadido y valorarlo de otra forma me parece injusto para con el juego.
No sé si los que han puntuado Black en medios profesionales han tenido en cuenta todo lo anterior, pero también es cierto que no es perfecto. A veces puede que no sepas por donde avanzar, y entre tanto barullo es fácil olvidar o ignorar cual es tu misión actual. Los personajes usados por la IA no mueren nunca. Eso es algo que no soporto en los juegos desde que tengo el Killzone. Para compensar este hecho, como es obvio, atraen más bien poco la atención de los enemigos –a menos que no te estén viendo prefieren dispararte a ti, ¡que majos!- y su puntería deja mucho que desear. Aparte no se retiran si sufren mucho daño como en el juego de Guerrilla. Las buenas noticias son que los verás con cuentagotas ya que en la mayor parte de misiones vas en plan lobo solitario.
Además de bueno y barato, bonito
Los gráficos –estoy hablando de la visión en conjunto, del aspecto técnico me ocupo luego- son muy bonitos. La iluminación esta adaptada más allá de la estética del juego o de un escenario: cada momento y localización tiene su propia iluminación. Esta incide sobre todos los elementos y en tus armas especialmente, que aún siendo modelos reales se alejan del fotorealismo para convertirse en una pieza de inconmensurable hermosura negra. Son armas negras más allá del guiño al título del juego. Son una visión que contrasta con las luces y los reflejos que el escenario arroja sobre las mismas. Sabes que están ahí porque brillan. Y lo hacen como ningún arma brilla en la realidad porque lo que el motor te presenta no es la realidad. Es una película de cine hollywoodiense. No lo han disimulado en ningún momento. Los rayos del sol del atardecer son los de las lámparas amarillas que Criterion ha dispuesto. Los filtros de luz muestran el reflejo de mortecinos focos invisibles sobre los interiores. Las lámparas del juego iluminan una neblina artificial que les da volumen. Es un juego que se agradece ver.
A la hora de oírlo la sensación de sala de cine no te abandona. Mientras que la música hace apariciones esporádicas y grandilocuentes el doblaje está mejor llevado. Los enemigos, como buenos chicos malos, te hablan en algún idioma del Este. En la más pura tradición del cine de antes de la caída del comunismo. Mientras que el doblaje de tus aliados te sumerge en el familiar tono de español que se suele usar para las películas extranjeras. Ligeramente soso –con ese inevitable tono de videojuego- pero en absoluto malo.
Fondo con forma
Puede que tengan sus detractores pero las películas americanas suelen tener, sobre todo las más comerciales, una realización técnica conservadora pero abrumadoramente perfecta. Lo mismo le pasa a este título con un pequeño pero. En esta industria la etiqueta de “sólo una buena realización técnica” es mucho más peligrosa que en el cine, donde el número de nerds pesa mucho menos en la recaudación. Al grano. El juego está tan bien realizado que, cuando me puse a forzar sus posibilidades, lo primero que se me pasó por la mente es que este juego no debería funcionar. Y no digo ya que no debería funcionar en la consola de Sony. No debería funcionar en Xbox. Es cierto que la cosa tiene truco, pero aún así es un producto que se acerca e incluso supera a muchos títulos de salto generacional. El motor se ralentiza muy puntualmente, pero por sorprendente que parezca no lo hace en los momentos en los que más trabajo aparente tiene –de hecho ignoro a qué se deben estas bajadas de velocidad-. Por el contrario cuando tú, tus compañeros y siete enemigos más estáis intercambiando partículas sobre superficies, mientras que el escenario se desmembrana y revienta en lográdísimos efectos de humo y luz, la cosa funciona desconcertantemente fluida.
Ahora el truco –versión PS2, recordad que podrían apreciarse mejoras en la otra versión-, si bien es cierto que los escenarios son ricos y destructibles –más polígonos a sumar- los enemigos y aliados tienen un modelado discreto. Las partes destruidas no permanecen en forma de cascotes, el número de cuerpos muertos es limitado y por supuesto los enemigos vienen en pequeñas oleadas porque ya con unos pocos la máquina tiene que manejar muchas variables: pensad en todos los disparos, rebotes en superficies –los hay-, destrucciones y partículas que produce sólo un enemigo y calculad por cuanto puedes multiplicarlo sin que estalle el Emotion Engine. Aparte del modelado pobre –aunque funcional- determinadas texturas están poco definidas y mal disimuladas, con el hermoso claro-oscuro del juego, tanto en personajes como en el escenario. La iluminación, además, aunque mimada e inmersiva, dista mucho de motores más avanzados y reales. Y los filtros de luz se resienten a veces con el movimiento. Pero estos son detalles que sólo con predispuesta atención son remarcables. No hay nada en este juego que salte a la vista. Teniendo en cuenta que seguramente lo que se ve en Xbox es mejor de lo que he visto yo –escalado además a mi HD Ready- me reafirmo en que parece increíble que funcione en ambas plataformas.
Pero a toda esta carga hay que sumarle un cuidado con los efectos sonoros increíble. El espacio que te separa de la fuente del sonido, la cantidad de los mismos e incluso la reverberación según estés en el interior o en el exterior conforman un conjunto que se muestra en su máximo esplendor en las mismas escenas en las que estás deslumbrado por los impactos de las balas. Pero a su vez es mucho más apreciable en el disparo solitario a la cabeza o en la granada que empieza un nuevo festival.
¿Hasta donde quiere llegar hoy?
A pesar de todo lo mejor que tiene es, como he dicho antes, su desenfadado planteamiento –punto del diseño donde muchos juegos triunfan o fracasan antes de haber empezado a desarrollarse-. Black no pretende engañar a nadie, pero la costumbre de muchos de los que están demasiado tiempo en este mundo los ha confundido. Si te convence lo que te propone no lo dudes ni un segundo. Cómpratelo.

Pero, ¿qué pasa cuando un occidental coge ese pedazo de manga hecho por Kentaro Miura? Que tenemos este video. Acojonante.

Una 360 para gobernarlos a todos,
Una 360 para atraerlos a todos y atarlos a las tinieblas
Como no quiero oír más quejas lo pongo aquí bien clarito. El blog está en pleno proceso de remodelación estética. Hasta que esta entrada no sea suprimida nada es definitivo. Oltar y yo estamos trabajando en temajes y esas cosas para que este blog sea más bonito e igual de pesado. Podríais aprovechar y hacer sugerencias en los comentarios de esta efímera entrada. Eso sí, aviso que el temaje está decidido casi al 100% y que sólo será revelado cuando esté listo. Venga, para daros algo de lo que hablar ¿os molesta leer blanco sobre negro?
Este libro es extraño. Cuando alguien me pide que le recomiende algún libro, nunca me acuerdo de esta obra. Pero de vez en cuando, aparece en alguna conversación, y no puedo reprimir una sonrisa. Es como aquel arroz que tomaste en tal sitio, o aquella canción que oíste con alguien (hombre o mujer, aquí no discriminamos a nadie) De vez en cuando vuelve a surgir de las profundidades de tu subconsciente, y vuelves a quedarte extasiado por su belleza.
En cuanto al staff de la producción, no sé de donde habrá salido el actor protagonista. Sacado por el google, veo que se llama Ben Wishaw, y no sé si habrá sido su primer gran papel (supongo que sí) pero me parece perfecto para el papel. Consigue darle ese carácter solitario, egocéntrico y a la vez necesitado, excelso en un campo y un paria en todos los demás. Muy grande este chaval. También vemos a otros actores conocidos como Rickman, pero quedan difuminados por el gran papel de Wishaw, el cual eclipsa al resto del reparto. Excepto por supuesto al gran Baldini, interpretado por Dustin Hoffman. Para que vamos a hablar de él. Es como mentar a Mozart, no hay discusión posible.
Reconozcámoslo. La next-gen apesta. No es que ninguno de nosotros no vaya a comprarse una nueva y reluciente consola de nueva generación a medio plazo. Si estas leyendo esto es que lo vas a hacer porque eres así de nerd. Excepto AJMan. Él quisiera comprarse una pero no tiene autoridad. Pero por mucho que nos ilusione a cada uno de nosotros nuestro futuro sistema lo cierto es que sabemos que en el fondo da lástima. La consola de Microsoft lleva un año en el mercado y se lo ha pasado haciendo el tonto. El mejor comentario del mejor juego sacado hasta ahora es “mejor uso de la sierra mecánica en un videojuego”. Tristísimo. Si eres americano -o de otro continente pero te gusta disparar como si fueses americano- no está mal. Por otra parte la Wii es pura basura. Tal y como me imaginé se vende como churros y se juega como el culo. Es una consola en la que muchos juegos no pegan ni con cola, lo que la deja capada a un determinado tipo de juegos o a juegos ideados y desarrollados en exclusiva para esta. Y ni así. Y la PlayStation 3 es otra mierda, pero el doble de cara.
Dentro de cinco años si esto se repite se verá una cantidad sustancialmente menor de cables, y debido al precio es de suponer que también de mandos.
Las nuevas incorporaciones desplazaron a sus homónimas. Nintyordie comenta divertido "Mira Ed, seguro que esto te pone" y me muestra como la PSTwo plateada de Freeman ha sido ubicada sobre la Game Cube, que antaño le vendí a efebeí, con claras connotaciones de humillación.
Siempre se me están ocurriendo cosas que escribir, pero como de momento escribir en mi nuevo PC es un infierno siempre me acabo diciendo: "lo incluiré en mi artículo del resumen de mi verano" -¡verano!-. El cual ha adquirido ya en mi mente la dimensión de un manuscrito de filósofo decimonónico. Y da una pereza suma ponerse con un monstruo así. Ayer se me ocurrió algo y aprovechando que estoy en un cómodo ordenador de la universidad con mucho tiempo de sobra entre clase y clase me he animado a ponerme. El caso es que no hace falta que describa concienzudamente el clima que rodea a la compañía Sony –Sony en un artículo de Ed, ¡sorpresa!- de un tiempo a esta parte. Se podría hacer análisis exhaustivo de muchos párrafos para generaciones venideras o para reírnos cuando echemos la vista atrás, pero hoy por hoy es algo innecesario. Se palpa en el ambiente. Es increíble que el hombre haya conseguido impregnar ambiente a algo tan artificial como internet, pero el hecho es que es así. SCEI es malvada. Es oficial. No es que hayan tenido problemas de producción que les han impedido vender más. Es que no quieren vender más. Me puse a pensar en lo cómico que sería que eso fuese real y así nació este cuento.