miércoles, septiembre 28, 2005

Reajuste horario - Buenas y malas noticias, segunda parte-


Cualquiera que me conozca aunque sea un poco, sabe que soy un ave nocturna por naturaleza. Consecuencia lógica: de vez en cuando tengo que hacer el ejercicio catártico de pasarme un día entero con la pobre cantidad de horas que me deja la diferencia entre mis hábitos y el horario de la universidad. Hoy es ese día. No se valen siestas; prolongan el ciclo. He dormido alrededor de una hora, mi cuerpo y mi mente están descompuestos. Estoy haciendo ímprobos esfuerzos para mantenerme despierto, hasta el extremo de actualizar este blogg, cosa que en circunstancias normales hubiese hecho junto con la pila de cosas que dejo sólo para cuando no debo hacerlas -véase exámenes-. Dentro de poco, como ya he anunciado en el blogg de the Game.mag haré un homenaje en este modesto rincón a el intento editorial más noble de los últimos dos lustros.
Y antes de ver cómo no sólo la falta de sueño merma mi intelecto, y ya que esto es la continuación del anterior post, comentaré las buenas y malas noticias. Sin duda la buena noticia d-e-f-i-n-i-t-i-v-a es la confirmación del lanzamiento de la PS3 para primavera en Japón ( bueno, vale, es la noticia definitiva si no eres boxer, pero si eres boxer lo más probable es que no sepas ni leer, y si eres nintendero también lo es, porque a algo tendrás que jugar cuando dejen de sacar títulos para tu consola de sobremesa). Por lo visto los chicos de Sony se han asustado mucho con las capacidades de la 360 y el mando de la Revolution, del que no voy a hacer ningún chiste fácil todavía. La mala es que eso es para los cabrones que vivan en Japón. Ya veremos como llega la cosa en el mercado internacional. Se dice que Sony quiere reconciliarse con el mercado Europeo tras los sucesivos retrasos de la PSP y el lanzamiento chusquero de la PS2... ¡JA! ¡Que más quisiéramos! Más cosillas, sin duda la vuelta de Warhammer Fantasy al género de la estrategia en tiempo real es una buena noticia. La mala noticia, implícita en la calidad de las imágenes, es que ese juego funcionará bien en los ordenadores de dentro de cinco años -la captura que acompaña este texto es del susodicho juegecito-. La PSP ya está entre nosotros. Eso es bueno. Quiero una. Eso es malo. A lo mejor en Japón se creen que un europeo es un aristócrata forrado de pasta, pero la mayoría ya no somos así. Esto viene a cuento de los 250€ que hay que desembolsar, por supuesto -unos 100€ más de lo que pagan nuestros decididamente más ricos compañeros de las antípodas-. Sobre la PSP se puede encontrar mucha información en todas partes, especiamente en Vida Extra, donde te ponen al día de los hackeos de la joya de Sony, ya que el software casero es uno de los grandes alicientes de este guízmo. Lo que ya no sabe tanta gente es esto, en fin, la verdad es que hoy en día esto trístemente ya ni sorprende. Antes de pasar a mis desvíos mentales de recluso me despido que esto ya no me mantiene despierto por más tiempo. Y recordad queridos lectores -¡sí! ¡es un chiste!-, la generación de la alta definición está cada día más cerca y en España no hay quien compre un televisor de 1080 decente, así que si alguna compañía extranjera de electrónica crea un partido político ¡votadlo!.

Edición: No podía dejar pasar algo tán medieval, tan apocalíptico y tan Wachowski.

DIARIO DESDE EL CABO (II)

Diario de bitácora, martes, dieciséis de agosto de 2005. Avatares de la vida, cuando llego al cyber –día nueve si no mal recuerdo- leo un cartelito en perfecto inglés: este establecimiento permanece cerrado por vacaciones desde el ocho al veintidós de agosto, disculpen cualquier molestia. Ahora bien, ¿qué clase de idiota cierra un establecimiento dos semanas en la costa en plena temporada alta? La clase de idiotas que me rodean. Para que luego Mul se queje. Todo lo cual viene a decir que los más probable es que esta serie de diarios, que sospecho que no serán muchos, los colgaré todos de golpe cuando recupere mi conexión en la civilización. Retomando los hechos desde la última vez, la apatía de Dr. Manhattan acabó venciendo sobre el lado bueno de la Fuerza, con lo que –lo siento por mis admiradoras- no hay disfraz ni foto. Y de hecho no he salido en lo que llevo de verano, entre otras cosas porque no hay con quién. Estoy atascado en el Shadow of the Comet y en el Blood Omen: Legacy of Kain con lo que llego a unas cuotas de aburrimiento que no son usuales, ni siquiera para verano. Esto sin duda me condujo a cometer el acto más desesperado que un hombre puede llevar a cabo: ver Los Cuatro Fantásticos para gastar una bolsa de pipas que tenía rodando por ahí. Grave error. Es todo lo que yo me imaginaba y peor: la explicación de los poderes sigue siendo la que se lleva la palma del absurdo incluso dentro del mundo de los superhéroes, los personajes son tan predecibles y repelentes como los recordaba de la serie de animación. La combinación de poderes es patética y pese a que su aplicación a la vida cotidiana está bien como anécdota, cualquier grupo terrorista con un AK-74 se los limpiaba a todos. Se salva por supuesto Victor Von Doom –Von Muerte para la adaptación- interpretado por ese tipejo que actuó en la serie Embrujadas como marido demoníaco de una de ellas –la que está más buena, no me preguntéis nombres, ya véis que no son mi fuerte-. Bien interpretado, bien justificada la máscara (lo más difícil) y el único personaje que no es más plano que una crêpe francesa.

Y ahora vamos a tocar un tema que va más con este blogg, las consolas de nueva generación. Me preocupo. En ausencia de las constantes noticias sobre las tendencias pedófilas de Richard Balmer y su 360 –euros- o la esquizofrenia aguda de Ken Kutaragi y la PS E3, mi cerebro empieza a sufrir febriles ataques producidos por lo que sin duda alguna es una catártica desintoxicación. El mono vamos. Anoche me acosté tras ver el profundamente perturbador último capítulo de la tercera temporada de Smallville (poner hipervínculo aquí) [Ed. Creo que con la imagen de abajo sobra para ilustrar como se combinan mis obsesiones. Así que no hay hipervínculo.], y hoy me he despertado empapado en sudor con el palpitante recuerdo de mi último sueño. En verdad era un sueño maravilloso, porque es sin duda uno de los mejores momentos que recuerdo devuelto a la vida una vez más, más glorioso y grande que nunca. Me refiero por supuesto al irrepetible momento de encender una consola por primera vez. Y por supuesto era una PlayStation 3. Ahora sé que la tendré plateada, y no negra como en principio creía, pero mi subconsciente me ha revelado la respuesta. La quiero plateada. Y la quiero. Seguramente si tuviese más lectores que Mul estarían divididos en dos: los que como yo –y me aventuraría a decir que Yeah- reconocen como momento culmen de todo el proceso el configurar la ROM del sistema, embriagado por el olor a producto recién desenvuelto –del que ahora disfruto sobre el portátil nuevo que uso para escribir esto-, y que es de hecho lo que hacía en el sueño. Por azares de lo onírico lo hacía no acompañado de mi hermano o alguno de mis compañeros de pasión por los chips, sino por una curiosa madre que hacía preguntas que todos hemos oído alguna vez cuando alguien descolgado de la tecnología hace mientras tu intentas concentrarte. Supongo que es porque en los sueños no todo puede ser perfecto, y siempre tiene que haber un toque agridulce. En el otro grupo de lectores estarían los que como mi hermano piensan que estoy enfermo por perder el tiempo en eso en vez de poner rápidamente un juego y ponerme a jugar, disfrutando de la primera intro –momento, no niego, también muy grande-. Si estáis en el segundo grupo yo os compadezco, porque si no experimentáis un vuelco al corazón al ver como aparece el logo de la consola por primera vez, si no os apasiona cómo se van desplegando los menús vírgenes a la mano del ser humano, si no comprendéis porqué el summum de mi fantasía fue comprobar que podía configurar la fuerza de la vibración en distintos apartados, que comprendían vibración normal y algo que se llamaba algo así como emocional, en el que una figura de un mono daba a entender que en futuros juegos se usaría la vibración para simular emociones. Si no encontráis como única opción lógica, como yo hice, poner todo el supuesto menú de vibración al máximo. Si no sabéis de que os he estado hablando en las últimas frases. Si el significado de una consola es para vosotros el de una evasión alienante. Si no encontráis el placer de estas pequeñas cosas, os compadezco. Porque perteneceréis un poco a la generación de nuestro padres. Ajenos al nuevo mundo. Ajenos a las nuevas flores de nuestra era. Las flores de nuestra era son sintéticas y las ha diseñado alguien en Japón o Estados Unidos, pero siguen siendo pequeñas cosas con las que deleitarse, más allá de su función. Y siguen oliendo a nuevo.

6 comentarios:

MUL dijo...

Joder, mira que para que yo me asuste de algo, tiene que ser jodido. Pues tu sueño me ha asustado de cojones xD.

Por cierto, como se configura la ROM?

Radical Ed dijo...

¿No has leido nunca lo de "Press Del to enter Setup"? Pues eso es la ROM del PC. En las consolas basta encenderla sin un juego dentro, aunque las opciones son mucho menores. Lógico. ¡Pero todavía no me puedo creer que Joan haya leido una línea de por aquí!

MUL dijo...

Seguramente no lo haya leido, solo habra dado a contestar xD

Por cierto, la embrujada tia buena es Alyssa Milano

Radical Ed dijo...

Pues el otro día en un programa de zapping vi una escena lésbica de esa tía... Pero eso ahora no viene a cuento. XD. Y el que tiene que leer lo de "Press Del to enter Setup" eres tú, que eres quién ha preguntado lo de la ROM. Cepín.

MUL dijo...

Me refiero a lo que dijiste de Joan!

Radical Ed dijo...

Sólo he tardado 2 años en pillarlo XD