domingo, octubre 23, 2005

Esperando insultos

Ya he postergado mucho este artículo, y acumulado suficiente experiencia como para darle forma. Hace sesenta años se usaron por primera y última vez armas nucleares contra población civil. Población civil japonesa. Muchos japoneses y no japoneses odian a los Estados Unidos de América por ello. Los japoneses son un pueblo orgulloso, lo que en nuestros días quiere decir prepotente. Muchos pueblos son y eran así. Creen que son la creme de la creme de Asia. Son un mercado cerrado y un pueblo cerrado. La Xbox es vista como una invasión de sus viejos enemigos. Un producto extranjero en el sector que ellos lideran, de ahí su éxito. Hasta ahí es cuanto menos comprensible. Pero quisiera saber que diablos les hemos hecho los europeos a los japoneses para que nos traten peor que a los americanos.

Puede que el lector no lo sepa -especialmente si por casualidad no es uno de los lectores de mi circulo de amigos- pero los juegos europeos a veces son más lentos que los extranjeros porque no se les dedica la atención suficiente en la conversión del sistema NTSC al PAL europeo. Y no es que seamos un mercado despreciable, hay un americano por cada dos europeítos, aunque nuestro poder adquisitivo está ligeramente por debajo –aunque depende de donde mires y a quién-. No es ya el masticado tema del doblaje, que aquí se habla de una manera diferente cada doscientos kilómetros, son las distribuciones arbitrarias y chapuceras. Algunas joyas, joyas galardonadas y todo, nunca llegan, o llegan las segundas partes, como en el caso de Xenosaga, que desembarcará con un DVD resumen de lo que te perdiste en el primero por nacer en el lugar equivocado. El último insulto de los japoneses, o de sus perros, las distribuidoras, es traer a Europa la versión de Dragon Ball Z: Budokai Tenkaichi sin las músicas de la serie. Yo me quede con vértigo un minuto tras leer semejante disparate. No solo no les das a los aficionados lo que quieren sino que además te gastas dinero para que no lo tengan. Es tan absurdo como las excusas de Konami y Hideo para no traer a Snake doblado. Es pérfido. Pensaba escribir estas palabras basadas en la noticia, pero he tenido la oportunidad de comprobar empíricamente de lo que se trata el asunto. Corre por ahí una versión española que ha sido debidamente modificada para que contenga las músicas originales de la serie. Y garantizo que es toda una experiencia para todo aquel que se haya criado con capítulos de veinte minutos de los cuales quince eran resumen del anterior. No me imagino lo aberrante que puede ser la versión que están vendiendo en las tiendas de toda Europa, pero es que no quiero saberlo.

Yo nunca he estado a favor de los mod chips en su uso más habitual, que es el de conseguir juegos gratis con los programas P2P. Creo que un trabajo artístico o no, si está bien hecho ha de ser debidamente remunerado, si consideras que el precio es desproporcionado solo has de esperar a que se pase el efecto novedad y adquirir el producto a un precio que tu consideres más acorde con la calidad del producto. Aparte, si tienes muchos juegos al final no te pasas ninguno. O eso o no pasas de curso. Pero estoy por segunda vez –la primera fue cuando me di cuenta de que el primer Xenosaga no llegaría nunca al viejo continente- tentado de instalarlo aunque sea sólo para tener lo que debió ser la versión distribuida aquí. Esta situación es lamentable, y no debería hallarme en ella. Encontrarme en esta situación es un insulto japonés. Todo esto es si cabe más preocupante con la inminente llegada de la nueva generación. En la línea de maltrato al europeo cabrón que no supo plantar suficiente cara a los americanos y que tuviésemos que comernos nosotros las dos bombitas ya me temo un nuevo insulto, que con independencia de si lo conectas o no a un televisor de alta definición, el reprogramar un juego para que sea PAL conlleve una disminución de la velocidad. Imaginadlo: de trescientos a quinientos euros de consola de nueva generación y de ochocientos a seis mil en un televisor de alta definición (mil cien mínimo si quieres HDMI) pero los juegos van igual de retrasados que antes. Mucho dinero para un salto cualitativo tan pequeño. El colmo de los avatares del mundo del videojuego es la denuncia que la momia pretende tramitar contra nuestro gurús anglosajones de Penny Arcade. Sin duda alguna el cielo se cae sobre nuestras cabezas. Sin embargo no todo son malas noticias. Parece que hay una luz al final del túnel si Square-Enix, tras haber perpretado el Front Mission 4 para PS2 –que por cierto, la saga Front Misión tampoco pisa suelo europeo más que en formato Verbatim- ha decidido enmendarse con el nuevo Scars of War. Tiene tan buena pinta que hasta puede que se rediman por haber destruido la saga Final Fantasy –aunque está difícil pagar ese agravio-, y es que una compañía no puede sacar un juego malo tras otro por tener un nombre famoso detrás sin que le pase lo que a Sega, que digan lo que digan Gamerah.com y Yeah, son igual de retorcidos o más que los de EA.

Un último apunte que se desmarca del mundo videojueguil. Tras un largo periodo de tiempo sin poder ir al cine sin echar las papillas parece que David Cronenberg y Tim Burton, dos de mis directores favoritos, ambos curiosamente con serias desviaciones mentales, han decidido sacarnos de la oscuridad con sendos estrenos. No os las perdáis.

3 comentarios:

Radical Ed dijo...

Estos rajados robots empiezan a molestarme.

Oltar dijo...

Ya ves, tocan las pelotas de una manera. Por cierto, cuando quieras te meto los pelos en el Tenkaichi.

Radical Ed dijo...

Jur, jur. Repite eso.